El Ciclo de Vida de un Activo: de la Compra a la Baja

Todo lo que una empresa debe saber para gestionar correctamente sus activos

En cualquier organización, los activos representan una parte fundamental de la inversión: equipos tecnológicos, maquinaria, vehículos, mobiliario, herramientas y dispositivos hacen posible la operación diaria. Sin embargo, muchas empresas gestionan estos activos de forma parcial, enfocándose solo en la compra o en el inventario inicial, sin una visión integral de todo su ciclo de vida.

Gestionar correctamente un activo implica acompañarlo desde el momento en que se adquiere hasta el momento en que se retira de operación, asegurando control, trazabilidad, información confiable y soporte para la toma de decisiones.

¿Qué es el ciclo de vida de un activo?

El ciclo de vida de un activo es el conjunto de etapas por las que pasa un bien dentro de una empresa, desde su adquisición hasta su baja definitiva.

Un ciclo de vida completo incluye, como mínimo, las siguientes etapas:

  1. Adquisición
  2. Registro e inventario
  3. Identificación y codificación
  4. Asignación de responsable y ubicación
  5. Uso operativo
  6. Mantenimiento
  7. Traslados y reasignaciones
  8. Auditoría y control
  9. Baja del activo

Cada una de estas etapas genera información clave que debería quedar registrada.

1. Adquisición del activo

El ciclo comienza con la compra del activo. En esta etapa se define información fundamental:

  • Proveedor
  • Fecha de compra
  • Valor de adquisición
  • Factura o documento soporte
  • Área solicitante
  • Tipo de activo
  • Centro de costo

Esta información es clave tanto para la gestión operativa como para la contabilidad, ya que es el momento en que el activo entra oficialmente al balance de la empresa.

2. Registro e inventario

Una vez adquirido, el activo debe ser incorporado al inventario corporativo.

En esta fase se registra:

  • Nombre del activo
  • Categoría (tecnología, vehículo, equipo, mobiliario, etc.)
  • Marca, modelo y serial
  • Estado inicial
  • Vida útil estimada
  • Valor contable
  • Fotografías
  • Observaciones

El inventario no es solo una lista: es la base de toda la gestión posterior del activo.

3. Identificación y codificación

Todo activo debe contar con un identificador único.

Esto puede ser:

  • Código interno
  • Número de placa
  • Código de barras
  • Código QR

La codificación permite que el activo pueda ser reconocido, escaneado y consultado fácilmente, especialmente en procesos de auditoría física, traslados o validaciones.

El código QR se ha convertido en una de las mejores prácticas actuales, ya que permite acceder a la información del activo desde un celular en segundos.

4. Asignación de responsable y ubicación

Un activo siempre debe tener:

  • Un responsable (custodio)
  • Una ubicación física
  • Un área o proceso asociado

Esto permite responder preguntas básicas como:

¿Quién tiene el activo?

¿Dónde está?

¿Para qué se usa?

La asignación formal reduce riesgos de pérdida, facilita la rendición de cuentas y fortalece el control interno.

5. Uso operativo del activo

Durante su vida útil, un activo puede:

  • Cambiar de responsable
  • Trasladarse entre sedes
  • Ser reasignado a otros procesos
  • Ser prestado temporalmente

Cada movimiento debería quedar registrado, ya que estos cambios hacen parte de la trazabilidad del activo.

6. Mantenimiento

Muchos activos requieren mantenimiento preventivo o correctivo.

Aquí se registra información como:

  • Tipo de mantenimiento
  • Fecha
  • Proveedor o técnico
  • Costo
  • Repuestos intervenidos
  • Observaciones

El mantenimiento permite extender la vida útil del activo y tomar decisiones sobre reparación, reemplazo o baja.

7. Traslados y reasignaciones

En empresas con múltiples sedes o equipos móviles, los activos cambian constantemente de lugar.

Registrar estos movimientos es clave para:

  • Mantener la información actualizada
  • Evitar activos “perdidos”
  • Garantizar control por ubicación
  • Facilitar auditorías físicas

8. Auditoría y control

En cualquier momento, los activos pueden ser auditados.

Una auditoría implica:

  • Verificación física
  • Validación de ubicación
  • Confirmación de responsable
  • Revisión de estado
  • Cruce con contabilidad

Sin información centralizada, las auditorías suelen ser lentas, manuales y poco confiables.

9. Baja del activo

Finalmente, el activo sale de operación.

Las causas más comunes son:

  • Obsolescencia
  • Daño
  • Venta
  • Donación
  • Pérdida

La baja debe quedar soportada con:

  • Motivo
  • Fecha
  • Observaciones
  • Documento de respaldo

Aunque el activo ya no esté operativo, su historial sigue siendo importante para efectos contables y de control.

¿Por qué es clave gestionar todo el ciclo de vida?

Cuando una empresa no gestiona integralmente sus activos, aparecen problemas como:

  • Información dispersa
  • Falta de trazabilidad
  • Riesgos contables
  • Pérdidas de activos
  • Dificultades en auditorías
  • Decisiones basadas en datos incompletos

Una gestión adecuada permite:

  • Control total
  • Información confiable
  • Mejor planeación financiera
  • Reducción de riesgos
  • Mayor eficiencia operativa

¿Cómo apoyar este proceso con tecnología?

Gestionar todo este ciclo de vida de forma manual (Excel, correos, documentos físicos) es poco sostenible.

Hoy, las empresas más maduras utilizan plataformas especializadas que permiten:

  • Centralizar toda la información
  • Digitalizar inventarios
  • Generar códigos QR
  • Registrar movimientos
  • Controlar mantenimientos
  • Automatizar auditorías
  • Gestionar bajas con soporte

SmartAssets como aliado estratégico

SmartAssets permite gestionar todo el ciclo de vida del activo en una sola plataforma, desde la compra hasta la baja, con trazabilidad, control y soporte documental.

De esta forma, la gestión de activos deja de ser un problema operativo y se convierte en una herramienta estratégica para la toma de decisiones empresariales.